Madeira

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Con 1.4 millones de km2, la cuenca del Madeira representa aproximadamente el 20 % de toda la cuenca amazónica. La cuenca es más grande en tamaño que cualquier país amazónico, excepto Brasil. La cuenca del Madeira es, probablemente, de los ríos tributarios del Amazonas, la cuenca geográficamente más compleja.

Las cabeceras del río Madeira están en los Andes del sur en las tierras bajas del este de Bolivia y en el macizo Brasileño. Excepto en el sur, la mayor parte de la cuenca del Madeira está dentro de la zona de los bosques tropicales de las tierras bajas. Las sabanas predominan en toda la parte sur de la cuenca. La desembocadura del río Madeira está aproximadamente a 1,300 km del estuario del río Amazonas. Las cabeceras más lejanas del Madeira están alrededor de Cochabamba, en Bolivia, y aproximadamente a 3,300 km de la desembocadura del Madeira y a 4,600 km de la del río Amazonas. El Madeira es el tributario amazónico más largo y aporta aproximadamente el 15% de la descarga total del río Amazonas al Atlántico.

Alrededor del 50% de la cuenca del Madeira está en Bolivia, el 40% en Brasil y el 10% en Perú. Brasil y Bolivia comparten 1,000 kilómetros de frontera a lo largo de los ríos Mamoré y Guaporé-Iténez. La cuenca del Madeira abarca, dentro de los tres países, 14 regiones administrativas (llamadas “estados” en Brasil y “departamentos” en Bolivia y Perú). Las ciudades más grandes ubicadas en la cuenca del Madeira son La Paz (con 2 millones de personas viviendo en el área metropolitana), Santa Cruz de la Sierra (2 millones) y Cochabamba (1 millón), todas en Bolivia y ubicadas a lo largo de pequeños tributarios; y Porto Velho (500,000), ubicada a orillas del propio río Madeira, en Brasil.

Los humedales cubren una extensa área -al menos 60,000 km2– dentro de la cuenca del Madeira. Los más extensos humedales de la cuenca son las sabanas inundables de la región de los Llanos de Mojos, en el centro del departamento de Beni, en Bolivia. Con aproximadamente 180,000 km2, los Llanos de Mojos son también los humedales más extensos de sabana de la cuenca del Amazonas. Río abajo de la frontera boliviano-brasileña, la llanura de inundación del río Madeira es relativamente estrecha, cubriendo aproximadamente 2,000 km2. Una gran parte de la llanura de inundación está cubierta de bosques que se inundan entre cuatro a seis meses al año.

Áreas protegidas

Si se evalúa de manera superficial, la cuenca del Madeira pareciera estar relativamente bien protegida, dado también el gran número de unidades de conservación de diversas categorías y de áreas indígenas que se han declarado en su interior. La mayoría, sin embargo, no están bien administradas y muchas están ubicadas en el estado de Rondonia, un estado fuertemente deforestado. Hay grandes áreas protegidas a lo largo del Guaporé-Iténez, pero las que se encuentran hacia el lado brasileño han sido invadidas. Los humedales más grandes de Bolivia, en la cuenca del Madeira, son los Llanos de Mojos, los cuales administrativamente no tienen una protección adecuada. El área protegida más importante de Bolivia en la cuenca del Beni es el Parque Nacional Madidi. Otra gran área protegida en la parte superior del Beni es el Parque Nacional Isiboro-Secure. Ambos parques, Madidi e Isiboro-Secure, también albergan poblaciones indígenas relativamente grandes. El Parque Nacional Manuripi-Heath, a lo largo del río Madre de Dios es, probablemente, el área protegida más importante para los humedales del este bolviano, debido a la poca población humana que lo habita y al largo tramo del río principal que se encuentra al interior del parque.

El Parque Nacional Manu, en la cuenca alta del río Madre de Dios, en Perú, es el área protegida más publicitada de la cuenca del Madeira. El Manu probablemente ha recibido más atención de los medios que toda la atención recibida por las demás áreas protegidas juntas del Madeira porque mantiene una excepcional combinación de belleza natural, interés científico, condiciones naturales relativamente intactas y está ubicado muy próximo a la atracción turística más visitada de América del Sur – Machu Picchu -, en los Andes, cerca de Cusco. El parque ocupa aproximadamente 1,800 km2 y abarca una amplia gama de hábitats terrestres y acuáticos, desde los ríos de las tierras bajas hasta la puna altoandina.

La segunda gran área protegida en las zonas altas de Madre de Dios está en las cuencas de los ríos Tambopata-Candamo y Heath, al sur de Puerto Maldonado, capital del departamento Madre de Dios en Perú. Las áreas protegidas incluyen el Parque Nacional Bahuaja Sonene y la Reserva Nacional Tambopata. La zona es rica en hábitats acuáticos y terrestres, incluyendo sabanas húmedas, bosques inundables, pantanos de palmeras y bosques tropicales de llanura y de montaña. La mayor parte de la región Tambopata-Candamo-Heath está escasamente poblada, aunque la extracción de oro ha impactado significativamente a sus afluentes cerca de los Andes. Hacia finales de la década de 1990, la compañía petrolera Mobil extrajo petróleo de un pozo experimental en la cuenca Tambopata-Candamo. En el año 2000, el gobierno peruano incluyó esta cuenca como parte del actual Parque Nacional Bahuaja Sonene.

Usos e impactos

La carretera Cuiabá-Porto Velho, construida en la década de 1970, conecta los estados del centro y sur del Brasil con la Amazonia occidental y permitió la migración a gran escala hacia la cuenca del Madeira, especialmente al entonces Territorio Federal de Rondonia, que en 1981 se convirtió en estado. Los colonos se asentaron inicialmente a lo largo de esta carretera, la cual corta la división natural entre las cuencas de los ríos Machado (Ji-Paraná) y Guaporé-Iténez. La carretera fue pavimentada a mediados de la década de 1980, a partir de la cual surgieron numerosos caminos secundarios que se ramificaron hacia las cuencas del Guaporé-Iténez y a la zona norte de Machado (Ji-Paraná). Por su parte, la carretera Porto Velho-Manaos, a lo largo de la línea divisoria del Madeira y el Purús se abrió a mediados de la década de 1970. La carretera transamazónica atraviesa todas las grandes cabeceras de los tributarios del medio y bajo Madeira. Por último, la carretera Porto Velho-Guajará-Mirim sustituyó al ferrocarril Madeira-Mamoré, que había sido utilizado desde inicios de 1900 para evitar el paso por los rápidos del Madeira. Todavía no hay caminos seguros que conecten Brasil con Santa Cruz de la Sierra o La Paz, en Bolivia.

Los Llanos Orientales de Bolivia fueron probablemente los humedales más modificados y afectados en la cuenca amazónica al momento de la conquista europea en el siglo XVI. Los indios Arawak transformaron las sabanas pantanosas mediante la construcción de terraplenes que les permitieron generar tierras secas para sus cultivos, sus viviendas y caminos. También se construyeron grandes presas de tierra para atrapar y retener a los peces. Así, el paisaje de Llanos de Mojos se modificó tan extensamente que los campos, asentamientos y caminos de tierra instalados sobre estos pantanos se pueden ver fácilmente hoy en día desde un avión. Los académicos creen que la población precolombina de los llanos orientales de Bolivia puede haber llegado a 350,000 personas, una cifra mucho más alta a la de hoy en día en la región. Irónicamente, el bosque parece haber invadido la zona después de la conquista europea y la desaparición de la población indígena, lo que sugiere que gran parte de la sabana puede originalmente haber estado forestada.

En las últimas cuatro décadas más de las dos terceras partes del estado de Rondonia ha sido deforestado de manera fuerte o moderada. La frontera agrícola sigue expandiéndose en Rondonia y la colonización es aún muy fuerte en la cuenca del Guaporé-Iténez, donde se encuentran los humedales más grandes del estado. Los humedales Guaporé-Iténez se comparten entre Brasil y Bolivia, pero la mayoría de los impactos han ocurrido en el lado brasileño. En Bolivia, la principal área agrícola está en Santa Cruz de La Sierra, en la subcuenca del Mamoré, zona que se ha convertido en la despensa principal de alimentos para Bolivia. Muy cerca se encuentra la región del Chapare, también en la cuenca superior del Mamoré, y es la segunda área agrícola más extensa de las cabeceras amazónicas de Bolivia. El Chapare es también una importante zona de cultivo de hoja de coca para la producción de cocaína. Un camino entre La Paz y Rurrenabaque -una ciudad de Bolivia en la cuenca superior del Beni- ha comenzado a impulsar la colonización agrícola allí. Rurrenabaque ha desarrollado el ecoturismo de bajo costo para atraer a personas interesadas en viajes por el río. El río Beni fluye a través de un desfiladero estrecho y pintoresco, en los Cerros de Bala, cerca de Rurrenabaque. Sólo la zona de Bala representa aproximadamente una quinta parte del potencial hidroeléctrico de Bolivia, no obstante algunos grupos ambientalistas se oponen a la construcción de una represa debido a que podría generar inundaciones al interior del Parque Nacional Madidi.

Rondonia fue una de las principales regiones de extracción de oro en la cuenca del Amazonas en la década de 1980 y a principios de la década de 1990. Los mineros concentraron sus esfuerzos en dos áreas: alrededor de los rápidos del río Madeira, entre Porto Velho y la frontera con Bolivia, y en pequeños afluentes de la margen derecha de esta misma zona. A partir de esta actividad, cientos de grandes dragas extrajeron los sedimentos del fondo y removieron el cauce en busca de oro. Actualmente, la minería aurífera en la cuenca del Madeira se concentra en la cuenca del Madre de Dios, en el sur de Perú, especialmente en la cuenca del Inambari, donde se desarrolla prácticamente sin control y produce grandes daños al medio ambiente. Otras cuencas cercanas más pequeñas, como la cuenca del Colorado, también han sido fuertemente transformadas por la minería de oro. Una gran extensión en el límite entre los Andes y la Amazonía, al sur de Perú, hoy parece un paisaje lunar, debido a la actividad minera ilegal.

La primera gran represa de la cuenca del Madeira fue la represa Samuel, construida en el río Jamari, afluente de aguas claras de la margen derecha, aguas abajo de Porto Velho. El reservorio es de unos 540 km2. Dos grandes represas han sido recientemente terminadas en el río Madeira en el área de los rápidos y justo río arriba de Porto Velho. Los reservorios de estas represas tipo “hilo de agua”, sin embargo, son relativamente pequeños y tienen menos de 350 km2. Un paso artificial para peces de carácter experimental fue construido alrededor de la represa de Santo Antonio. La represa de Jirau tiene planeado construir un canal similar pero dependerá de los resultados y evidencias de funcionamiento que se obtengan de la de Santo Antonio. Los tres países que abarca la cuenca del Madeira han identificado muchos sitios potenciales para construir represas, siendo el proyecto de la represa de Inambari, en el río Inambari al sureste del Perú, el más grande de la región andina.

 

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