La Amazonía Occidental, clave para la salud y la conectividad de la Cuenca Amazónica

La Amazonía Occidental, clave para la salud y la conectividad de la Cuenca Amazónica
enero 16, 2026 Gabriela Merizalderubio
16 de enero de 2026

Imagina que estás sentado junto a un río caudaloso. A primera vista, parece que solo el agua se desplaza de un extremo a otro, pero al observar con más atención notarás que también arrastra rocas y sedimentos que desaparecen en el fondo. En ese flujo viajan peces, insectos y, quizás, un ave espera el momento exacto para atrapar alguno de ellos. Esa conexión que recorre el río transporta elementos esenciales del ecosistema: nutrientes, vida silvestre, agua. En el Amazonas, un equipo liderado por la Dra. Elizabeth P. Anderson (Universidad Internacional de Florida) e integrado por veintiún autores —diez de ellos miembros de la Alianza Aguas Amazónicas— buscó entender qué tan bien este flujo conecta a la Amazonía occidental 1 con el resto de la Cuenca. El estudio se publicó con el título: Una línea base para evaluar la integridad ecológica de los ríos de la Amazonía Occidental«, publicado en Nature Communications Earth & Environment.

Conservando la Cuenca Amazónica Aguas Amazonicas

Mapa de la Amazonía occidental. © Alianza Aguas Amazónicas

La investigación evaluó patrones relacionados con hidrología y sedimentos, biodiversidad de peces de agua dulce y conectividad fluvial longitudinal, todos componentes clave para comprender la integridad ecológica de los ríos de la Amazonía Occidental y su vínculo con la Cuenca Amazónica más amplia. También estimó la población humana y su distribución en relación con los ríos. Este diagnóstico permite medir cambios futuros derivados del desarrollo de infraestructura, estrategias de conservación u otros factores.

Principales hallazgos por componente

Hidrología y sedimentos:

El caudal de los tributarios de la Amazonía occidental depende principalmente de la precipitación. Las lluvias son más intensas en los afluentes del norte y disminuyen hacia el sureste y los Andes. Más del 90% de los sedimentos transportados por el Amazonas provienen de los Andes. Sin las lluvias habituales, el agua y los nutrientes que sostienen la agricultura, la biodiversidad y la navegación no fluirían hacia el resto de la Cuenca. Reducir emisiones, por ejemplo, con energías renovables, resulta clave para mitigar los efectos del cambio climático en este ciclo hidroclimático.

Biota acuática:

Se han registrado 1.868 especies de peces en la Amazonía occidental (74% de la ictiofauna amazónica). El mayor número se encuentra en el Madeira, y el menor en Javari y Juruá; el Napo presenta la mayor densidad de especies. Al menos 76 especies son migratorias longitudinales, lo que revela la importancia de mantener ríos conectados para que estas especies completen sus ciclos de vida. A pesar de que gran parte de la región aún no ha sido estudiada, concentra la mayor diversidad de peces de la Cuenca.

Conectividad fluvial longitudinal:

Se registraron 13.734 cruces de carreteras y 396 represas (45,6% de todas las represas amazónicas) en la Amazonía occidental, además de 203 proyectos propuestos. Madeira, Marañón, Ucayali y Napo concentran la mayor cantidad; mientras que Caquetá-Japurá, Putumayo-Içá, Javari, Purus y Juruá no presentan represas existentes o proyectadas. El Índice de Conectividad Dendrítica mostró la mayor pérdida en Madeira y Marañón. Esta línea base representa una oportunidad: mantener ríos de flujo libre evita costos futuros relacionados con desmontar infraestructuras, como ya ocurre en otros países.

Poblaciones humanas:

Se estima que 47,8 millones de personas viven en la cuenca amazónica y el 58% en la Amazonía Occidental, principalmente en zonas medias y altas de los ríos. Los ríos sostienen economías y culturas: proveen alimento e ingresos (pesca, agricultura), conectan territorios, sostienen cosmovisiones indígenas y ritmos sociales como festividades y calendarios escolares. Mantener la conectividad fluvial garantiza estos vínculos y fortalece la autonomía comunitaria para la conservación.

Conservando la Cuenca Amazónica Aguas Amazonicas

La pesca en la Amazonía occidental, Perú. Fotografía: Diego Pérez © WCS

Imagina nuevamente ese río, pero esta vez casi no fluye. Una represa detiene el agua, los sedimentos quedan atrapados y los peces ya no alcanzan sus lugares de reproducción. En la Amazonía, sin represas, los sedimentos andinos pueden llegar hasta el Atlántico. El estudio propone estrategias para mantener la conectividad, como planificar infraestructura a escala de cuenca, reconocer los corredores fluviales como objetos de conservación y crear reservas transnacionales que mantengan ríos libres de grandes obras.

Esta base permite orientar decisiones de conservación entre países. La Alianza Aguas Amazónicas coincide: las comunidades ribereñas deben liderar la gestión y planificación. Donde la conservación se guía desde los territorios, los resultados mejoran. Las represas no solo bloquean ríos, también bloquean relaciones profundas entre pueblos y naturaleza.

Por eso, la Alianza Aguas Amazónicas hace un llamado a mantener el flujo libre y saludable de los ríos amazónicos.

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1 La Amazonía Occidental incluye los ríos Caquetá-Japurá, Putumayo-Içá, Napo, Marañón, Ucayali, así como los ríos Madre de Dios, Beni y Mamoré de la cuenca superior del Madeira.

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