TIKÀ, una organización de pescadores y pescadoras indígenas de siete comunidades de Leticia, Amazonas, amplió su experiencia de monitoreo pesquero hasta el Puerto de Leticia. Allí, puso en práctica sus conocimientos sobre los peces y la actividad pesquera para observar qué ocurre después de la captura, desde el desembarque hasta la venta, el almacenamiento y el transporte.

Salida de monitoreo de dos representantes TIKA. Fotografía: © Grupo Proa
¿Qué ocurre con el pescado después de su captura? El seguimiento en el Puerto de Leticia permitió observar su paso por los puntos de desembarque, las bodegas y los espacios de venta, y reunir información sobre su procedencia y destino.
El proceso se desarrolló mediante una articulación entre TIKÀ, Grupo Proa y Wildlife Conservation Society (WCS). Los integrantes de TIKÀ realizaron el monitoreo y aportaron su conocimiento de los peces y la actividad pesquera. Grupo Proa coordinó la implementación y acompañó la organización del trabajo, la capacitación y el seguimiento de la información, en el marco de su colaboración con WCS.
Entre mayo y septiembre de 2026, el equipo de monitoreo de TIKÀ consolidó 909 observaciones digitales en 100 fechas distintas. Los registros incluyeron información sobre las especies comercializadas, su procedencia, destino y artes de pesca, además de medidas de talla y peso cuando fue posible obtenerlas.
TIKÀ: conocimiento y trabajo desde el territorio
TIKÀ es la Organización de Pescadores Artesanales de las siete comunidades vinculadas al sistema de lagos y quebrada Yahuarcaca, en Leticia. Está integrada principalmente por pescadores y pescadoras indígenas de los pueblos Tikuna, Cocama y Yagua.
Su ámbito de acción comprende aproximadamente 1.300 hectáreas de lagos, quebradas y bosques inundables, con más de 21 lagos interconectados y cerca de 12 kilómetros de quebrada. Alrededor de este sistema viven aproximadamente 1.200 familias, distribuidas entre siete comunidades, resguardos indígenas y otros espacios de ocupación rural.
El sistema de lagos y la quebrada Yahuarcaca conforman un territorio fundamental para la pesca artesanal, la alimentación y los medios de vida de las comunidades. Sus ambientes acuáticos y bosques inundables también contribuyen a la biodiversidad y al abastecimiento de agua de Leticia.
TIKÀ desarrolla acciones de gobernanza ambiental, monitoreo biocultural de la pesca y el territorio, seguimiento de acuerdos pesqueros, educación ambiental y transmisión de saberes propios. La experiencia de sus integrantes sobre las especies, las temporadas y los lugares de pesca constituye una base importante para comprender la actividad pesquera y los cambios en el territorio.
Nuevas conexiones para comprender la pesca amazónica
El monitoreo en el Puerto de Leticia permitió a TIKÀ relacionarse con otros actores de la actividad pesquera, entre ellos pescadores, compradores, balsas de acopio y establecimientos de almacenamiento y comercialización. Estos vínculos abrieron espacios de colaboración y reconocimiento de los saberes de los pescadores indígenas. La presencia de TIKÀ en el puerto permitió llevar su experiencia territorial al diálogo con quienes reciben, almacenan y comercializan el pescado, y ampliar su mirada sobre las distintas etapas que recorre la captura.
La experiencia también permitió observar de cerca la dimensión transfronteriza de la pesca amazónica. El pescado que llega a Leticia forma parte de una dinámica regional que conecta Perú, Colombia y Brasil, tanto por sus lugares de origen como por sus rutas de comercialización. Comprender esta actividad requiere relacionar los territorios de pesca con los puntos de desembarque y los mercados, más allá de las fronteras nacionales. Los datos recogidos permiten poner cifras a esta conexión regional. Entre los registros con país de origen consignado, el 58,5 % correspondió a Perú, el 24,3 % a Brasil y el 17,1 % a Colombia. El seguimiento también identificó destinos como Bogotá y la venta local, mostrando cómo el puerto conecta la pesca amazónica con la alimentación y los mercados de otras regiones del país.
“Para nosotros, como monitores de TIKÀ, fue un reto realizar este monitoreo en el puerto. Nos dimos cuenta de que llegan peces de Brasil y Perú, de diferentes tamaños, y observamos que, aunque todavía hay peces muy grandes en el Amazonas, otros son cada vez más pequeños”, señala Georgina Rubio Vargas, monitora y coordinadora de pesca de la comunidad de La Milagrosa, de la organización TIKÀ.
En este proceso, el conocimiento de los pescadores y las pescadoras sobre las especies, las temporadas, los lugares de pesca y las dinámicas del río se complementó con herramientas de registro digital y protocolos de monitoreo. Esta combinación permite generar información útil para las comunidades y para los procesos de investigación y gestión pesquera.
En la fase de monitoreo de mayo a septiembre de 2026 participaron siete integrantes de TIKÀ: cinco mujeres y dos hombres. El equipo incluyó a dos jóvenes, de 18 y 20 años. El ejercicio también fue un espacio práctico de formación e intercambio entre generaciones, que contribuyó al fortalecimiento de las capacidades de la organización.
Conectar el territorio, el puerto y los mercados permite a TIKÀ comprender la pesca amazónica desde una escala más amplia. La información reunida ofrece una base para dialogar con otros actores, orientar el monitoreo y aportar a decisiones sobre el manejo de los recursos pesqueros, fundamentales para la alimentación y los medios de vida de las comunidades.




