El 25 y 26 de febrero 2026, pescadores y representantes organizaciones ambientales de tres países (Bolivia, Brasil y Perú) se reunieron en Cochabamba, Bolivia, para participar del Primer Encuentro entre Pescadores de la Cuenca Madeira, uno de los sistemas fluviales más importantes de la Amazonía.

Primer encuentro entre pescadores de la Cuenca Madeira (Bolivia -Brasil – Perú): acciones frente a amenazas asociadas a la pesca de bagres migratorios. Fotografía: © Faunagua
El encuentro permitió que participantes de diversas regiones pudieran intercambiar sus preocupaciones, conocimientos sobre pesca y analizar las principales preocupaciones que enfrentan los ríos en sus regiones. Para todos, la situación no solo es un problema ambiental, sino también un gran riesgo que afecta directamente a la vida de las comunidades.
“Nosotros vivimos del río. Para mí es importante el río, es nuestro hogar. Todos tenemos problemas… por eso hemos venido a plantear algunas soluciones, el río no es como antes.” señaló una pescadora de la cuenca Tahuamanu, Perú.
Mediante el diálogo participativo, un total de 25 pescadores y representantes de organizaciones ambientales parte de la Alianza Aguas Amazónicas −Faunagua, WCS y el Instituto del Bien Común − evaluaron el panorama actual de la cuenca e identificaron tres amenazas principales que afectan tanto los sistemas hidrobiológicos como a las comunidades que depende de ellos: represas, minería y pesca ilegal.

Fotografía: © Faunagua
Construcción de represas: una amenaza para la migración de bagres
Uno de los temas que generó bastante inconformidad fue la construcción de represas en la cuenca. Se expuso como estas infraestructuras interrumpen el ciclo migratorio de las especies de bagres, lo que podría generar afecciones irreversibles en los ecosistemas.
Ante tal situación, se destacó la necesidad de fortalecer la coordinación entre países, y así garantizar el cumplimiento de los planes de mitigación y normativas relacionadas con las hidroeléctricas, así como promover la colaboración ciudadana por medio de un observatorio del río Madeira.
“Ya no hay mucho pescado. Pensé que sería un problema solo en mi región, pero después de este encuentro, veo que todos enfrentan problemas similares. Entendí que la falta de peces puede ser por causa de las represas que se hicieron hace más de 10 años. Ahí es cuando comenzó la falta de peces en general en todas las regiones.” expresó un pescador del río Madeira, Brasil.
Minería y contaminación por mercurio
La expansión de la minería y el uso indiscriminado del mercurio, un contaminante altamente tóxico, fue otra de las amenazas identificadas. Este metal ya ha sido causante de múltiples impactos en los comunitarios, según señalan los pescadores.
Ante esta alerta, los participantes resaltaron la urgencia del cumplimiento del Convenio de Minamata, y promover sistemas de control que reflejen los intereses de los pescadores en la lucha del uso de mercurio.
“Ninguna de las minerías respeta el uso del mercurio, lo utilizan como quieren. Por eso muchos se están enfermando. Además, todo lo que pescamos está contaminado” indicó un pescador de Cachuela Esperanza, Bolivia
Pesca ilegal
La pesca ilegal y el uso de estrategias de pesca no reguladas también fue identificado como un problema creciente en varios sectores de la cuenca. Ante este escenario los pescadores plantearon la prohibición del uso de artes de pesca depredadoras, fortalecer acuerdos transfronterizos y avanzar hacia un Plan de Manejo Integral regional para el dorado en la cuenca del Madeira.
“A muchos no les interesa, lo que les importa es capturarlos, sin importar el tamaño, ni cómo. Por eso, lo importante es tener las reglas claras, que exista más control, así no desaparecen más especies”, mencionó un pescador en la cuenca Mamoré, Bolivia.
Cooperación entre países
Como resultado del encuentro, los participantes plantearon impulsar iniciativas de cooperación interregional, por ejemplo, un “Observatorio del río Maderia” que generaría información científica y rescataría conocimiento ancestral, y que permitirá conocer el estado de las pesquerías y ecosistemas acuáticos de la región, y que implicaría el fortalecimiento de las organizaciones de pescadores.
“La solución es unirnos como pescadores, unirnos con todos los afectados para hacer más fuerza y plantear las soluciones juntos. Por eso, hemos propuesto empezar el camino con un comité, sólo no lo lograremos. No somos los únicos afectados por eso tenemos que ir a tocar puertas y darles soluciones a nuestros problemas”, indicó un pescador de Cachuela Esperanza, Bolivia.
“Nosotros estamos prestos a colaborar, como pescadores ya hemos participado en recolectar la información que demuestra la afectación del hombre y el impacto a las especies. Ahora podemos plantear propuestas y trabajar en las soluciones juntos, separados no lograremos nada” indicó un pescador del río Ichilo de Bolivia.
Uno de los elementos clave que fortaleció los resultados de este encuentro fue el reconocimiento de la acción colectiva y la importancia de mantener la conectividad de los ríos, para la protección de la cuenca Madeira.
Los participantes destacaron que la protección de la cuenca del Madeira requiere una coordinación efectiva entre los tres países que forman parte de la misma. Señalaron que las decisiones tomadas en un territorio pueden generar impactos directos en los ecosistemas y en las comunidades ubicadas aguas abajo, por lo que es indispensable impulsar acciones que integren a todos los actores para su gestión y conservación.
Las propuestas sugeridas están plasmadas en una Carta Abierta, dirigida a los delegados nacionales que participarán en la próxima COP15 de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias a ser realizada del 23 al 27 de marzo de 2026. Este documento busca fortalecer el Manifiesto realizado en Belém, Brasil, para la conservación de los Bagres Migratorios Amazónicos.



