Quince personas de cinco países completaron un proceso de formación impulsado desde la Alianza Aguas Amazónicas para integrar la ética, los derechos y la gobernanza de datos en iniciativas de ciencia participativa.

Participantes de las capacitaciones en ética de datos de la Alianza Aguas Amazónicas. © Kevin Hemer / WCS
¿Cómo se gestionan los datos de manera responsable cuando en su generación participan comunidades, organizaciones locales, investigadores e instituciones? Esta pregunta orientó el proceso de formación en ética y gobernanza de datos en ciencia participativa, que concluyó en septiembre de 2026 con 15 personas certificadas de Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador y Perú.
La iniciativa incluyó seis talleres virtuales, una clínica de iniciativas y cinco encuentros de una comunidad de práctica. Las personas certificadas completaron 27 horas de formación, distribuidas entre sesiones sincrónicas y trabajo autónomo. Trece están vinculadas a la Alianza Aguas Amazónicas y dos participan desde redes aliadas: la Red de Ciencia Ciudadana para la Amazonía (RICAP) y la Red Brasileña de Ciencia Ciudadana (RBCC).
De los principios a la práctica
La formación combinó conceptos y ejercicios aplicados a iniciativas reales de ciencia participativa. Cuatro iniciativas acompañaron el trabajo durante el curso: TIKA-Yahuarcaca, GEF Páramos para la Vida, SMART-Ictio con la asociación de pescadores del río Napo y el monitoreo participativo de ecosistemas acuáticos amazónicos. Además, la iniciativa Borboletas Capixabas recibió acompañamiento específico sobre consentimiento, términos de participación y privacidad.
A partir de estos casos, las personas participantes pusieron a prueba una caja de herramientas y cuatro instrumentos para orientar la gestión de datos: el plan de gestión de datos, el consentimiento informado, la hoja de información del proyecto y el acuerdo para compartir datos.
El trabajo permitió abordar decisiones que van más allá de los aspectos técnicos: cómo informar a las personas participantes, establecer acuerdos sobre el uso y la circulación de los datos, reconocer sus contribuciones y considerar los derechos, los conocimientos y las necesidades de quienes los generan.
Para Karen Soacha, facilitadora del proceso, la gobernanza de datos implica considerar tanto los aspectos técnicos como las relaciones y responsabilidades que acompañan la generación de información.
“La gobernanza de datos en ciencia participativa es uno de los pilares para construir conocimiento transparente, confiable y trazable. Acordar con las comunidades, las personas voluntarias, el equipo investigador y las instituciones quién usa los datos, cómo, dónde y con qué control es lo que hace posible una investigación responsable y construye confianza entre quienes participamos”, comenta Karen Soacha, investigadora del grupo EMBIMOS y co-directora de la Red Iberoamericana de Ciencia Participativa quien lideró este proceso.
Una comunidad para compartir experiencias y seguir aprendiendo
La comunidad de práctica amplió el intercambio con cinco encuentros abiertos sobre los principios FAIR, los principios CARE y CREA, la citación y el reconocimiento de contribuciones, las plataformas, la soberanía y la privacidad de los datos.
Estos espacios permitieron conectar los aprendizajes del curso con las preguntas y los desafíos de distintas iniciativas. También abrieron oportunidades para compartir experiencias, contrastar enfoques y continuar trabajando en la aplicación de los instrumentos.
La continuidad de esta comunidad contempla encuentros periódicos, clínicas breves para analizar casos concretos y la mejora colaborativa de las herramientas. También se plantea fortalecer el liderazgo compartido y facilitar la circulación de recursos en español y portugués.
Un compromiso con la ciencia colaborativa en la Amazonía
La formación se enmarca en el trabajo de la Alianza Aguas Amazónicas para fortalecer las capacidades de sus organizaciones y promover la colaboración en la generación y el uso de información sobre la Cuenca Amazónica.
“Desde la Alianza Aguas Amazónicas, reconocemos que la ciencia participativa requiere no solo datos de calidad, sino también acuerdos claros sobre cómo se generan, gestionan y comparten. Fortalecer las capacidades de nuestras organizaciones para abordar estas cuestiones es parte de nuestro compromiso con una ciencia colaborativa, responsable y respetuosa de los derechos y conocimientos de las personas y comunidades que contribuyen a generar información sobre la Cuenca Amazónica”, señala Dino Delgado, de la Secretaría Técnica de la Alianza.
Integrar la ética y la gobernanza desde el inicio de una iniciativa de ciencia participativa permite considerar no solo la calidad, la organización y la disponibilidad de los datos, sino también a las personas, los derechos y las relaciones que hacen posible su generación y uso. El proceso deja herramientas y espacios de intercambio para seguir incorporando estas consideraciones en el trabajo de las iniciativas vinculadas a la Alianza.



