Una tecnología social desarrollada en la Amazonía brasileña para responder a la sequías extremas de 2023 y 2024 se compartió en Ecuador con el objetivo de fortalecer el acceso al agua segura y la capacidad de respuesta de comunidades amazónicas frente a eventos climáticos extremos.
La solución forma parte del proyecto “Água de Beber”, impulsado por el Instituto de Desarrollo Sostenible Mamirauá para las comunidades en situación de emergencia. Incluye un kit de bajo costo y una guía práctica para el tratamiento de agua turbia, de ríos y arroyos, diseñada para ser utilizada por las propias familias.
La tecnología se presentó durante dos talleres de Capacitación de Multiplicadores en Agua y Saneamiento en la Amazonía Rural, realizados el 27 y 28 de mayo en la ciudad de El Coca y en la comunidad waorani de Guiyero, en Ecuador. Más de 90 personas, entre representantes de comunidades indígenas, organizaciones e instituciones de la Amazonía ecuatoriana participaron del proceso.
Durante los talleres, investigadores de Mamirauá y la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) realizaron demostraciones sobre el uso del kit para purificar agua de ríos y arroyos en contextos de emergencia y compartieron otras metodologías complementarias, como desinfección solar del agua.
En total se distribuyeron 50 kits entre familias de las comunidades Guiyero, Ganketapade, Nenkeguiro y Timpoka, así como entre habitantes de El Coca, vinculados a asociaciones de pescadores, redes de jóvenes, estudiantes, juntas de agua, asociaciones locales y entidades públicas.
Para Paulina Rosero, investigadora de la USFQ, el intercambio permitió compatir experiencias desarrolladas en otros territorios amazónicos y explorar su adaptación al contexto ecuatoriano, donde las comunidades también enfrentan desafíos relacionados con el acceso al agua, el saneamiento y los impactos del cambio climático.
Como siguiente paso, la universidad prevee replicar la experiencia en la comunidad Kichwa El Edén, y acompañar a los participantes en la aplicación de estos conocimientos en sus territorios.
Para João Paulo Borges, líder del Grupo de Investigación, Innovación y Desarrollo de Tecnologías Sostenibles para la Amazonía del Instituto Mamirauá, la experiencia fortalece las alianzas entre instituciones y comunidades y contribuye a enfrentar desafíos comunes en la región. “Es un intercambio que beneficia a distintos territorios amazónicos frente a retos ambientales compartidos”.
La iniciativa demuestra cómo el intercambio de conocimientos entre territorios amazónicos puede generar soluciones prácticas frente a desafíos compartidos como el acceso al agua. Esta experiencia fue impulsada por la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) y el Instituto Mamirauá, con el apoyo de la Escuela Politécnica de Chimborazo (ESPOCH), sede Orellana, en el marco de la Alianza Aguas Amazónicas.



